Mi existencia está de caída… como tu mirada,
cuando no me ves, cuando no me quieres.
Tú sabes lo que poseo, tú sabes lo que logro,
tú sabes cuanto ambiciono...
que todo se abrevia con tus besos.
Tengo recorridas todas las vías,
en los limbos… mi ego,
mis quimeras cuando quiero las tomo.
Pero me falta todo, pero no tengo lucidez.
Cuando no me quieres, cuando no me ves.
Ahora tengo existencia, pan de los días,
salud que Dios me da,
y tu ausencia con la que me inflige.
No sufro por ambicionarte.
Mi cuerpo sufre cuando lo desconoces.
Pero te deseo y no me quieres...
Y saben reales tus labios en mi imaginación.
¡Vivo! Sin tenerte. ¡Vivo!
Envidiando ser tus pensamientos.
Esperando que me quieras.
Queriendo vivir entre tus fantasías.
Sé que te amo y que de ti soy nada,
que tus ojos son la vida que yo anhelo.
Sólo te amo.... y no me correspondes,
que te reclama, el que te requiere.
Que ambiciona tu amor y sus cadenas.
Perdóname... borré tus recuerdos
olvidé que no me amas.
Pero tú eres mi vida...
aunque sé que soy tu nada.
Amor tengo los befos de mis castigos…
Rozando los surcos de tu ausencia
¡Amor!, tengo tu boca cuando me inspira, cuando me platica,
y la mudez de tus roces que en mi boca tengo vacía.
Tengo todo lo tuyo. Colmado de ti... Vacío de todo.
Que he hecho de mí, una fantasía que nunca disfrutaste,
el amor que por más esforzado… nunca pretendiste,
el deseo que transita por tu instinto… que no escuchas,
la verdad, que consume de tu huida… a quien ama,
una risa afligida, cuando sé que no te tengo...
¡Oh amor!, por qué estás tan internamente y tan lejanamente,
en mis manos que tocan tu silencio,
en mis ojos que murmuran a tu huida,
en mi sangre que viaja por mi cuerpo,
en cada elemento que por ti existe…
Mira mi corazón que habla a tus ojos que impugnan,
acaricia mis ganas que se difunde por el aura de tu cuerpo,
cuando mi afonía muere recordando que te quiero...
¡Oh amor que me desconoces! ¡Oh amor que vivo y me consumes!
Sólo queda todo de ti abrigando mis nostalgias,
tus ojos de ángel que miran en mi sentido… Que seguridad falta,
tu sonrisa que alegra mis vías,
tus besos que vivía cada amanecer,
por eso tú nunca estás allá,
¡Nunca!
Porque constantemente te tengo...
Te tengo tan cerca… Y no hace falta tu presencia.
Rozando los surcos de tu ausencia
¡Amor!, tengo tu boca cuando me inspira, cuando me platica,
y la mudez de tus roces que en mi boca tengo vacía.
Tengo todo lo tuyo. Colmado de ti... Vacío de todo.
Que he hecho de mí, una fantasía que nunca disfrutaste,
el amor que por más esforzado… nunca pretendiste,
el deseo que transita por tu instinto… que no escuchas,
la verdad, que consume de tu huida… a quien ama,
una risa afligida, cuando sé que no te tengo...
¡Oh amor!, por qué estás tan internamente y tan lejanamente,
en mis manos que tocan tu silencio,
en mis ojos que murmuran a tu huida,
en mi sangre que viaja por mi cuerpo,
en cada elemento que por ti existe…
Mira mi corazón que habla a tus ojos que impugnan,
acaricia mis ganas que se difunde por el aura de tu cuerpo,
cuando mi afonía muere recordando que te quiero...
¡Oh amor que me desconoces! ¡Oh amor que vivo y me consumes!
Sólo queda todo de ti abrigando mis nostalgias,
tus ojos de ángel que miran en mi sentido… Que seguridad falta,
tu sonrisa que alegra mis vías,
tus besos que vivía cada amanecer,
por eso tú nunca estás allá,
¡Nunca!
Porque constantemente te tengo...
Te tengo tan cerca… Y no hace falta tu presencia.
Morí
Son las dos de la mañana cogido de la nada,
subordinado al frío de mi ideología,
inhalando soledad que me moja el alma.
Una sonrisa que me toca el dorso.
Afligido...
Que se aleja y que la muerte la atemoriza.
Morí...
cuando no me antojé seguir existiendo.
Dejé la vida...
La vida que era estar a tu lado,
la vida que me llevaba al paraíso.
Ahora acá en la tierra sólo un cadáver presente
sumiso, sin vida, en soledad...
Mis ojos llenos de exclamaciones melancólicas,
una almohada que acompaña mis lamentos.
mis sueños de sol no resplandecen en las sombras,
mis manos frías en esta distancia... Es mi tumba.
Morí...
Sin pretender que no me quisieras.
El final, el crepúsculo, la hora oscurecida, el día que no estoy.
Camino perdido que me amparas,
indeseada penumbra que me aprietas.
Cementerio de mi alma enamorada,
ansia de tus caricias y mis brazos,
víctima del amor en tu boca que me tenía vivo.
subordinado al frío de mi ideología,
inhalando soledad que me moja el alma.
Una sonrisa que me toca el dorso.
Afligido...
Que se aleja y que la muerte la atemoriza.
Morí...
cuando no me antojé seguir existiendo.
Dejé la vida...
La vida que era estar a tu lado,
la vida que me llevaba al paraíso.
Ahora acá en la tierra sólo un cadáver presente
sumiso, sin vida, en soledad...
Mis ojos llenos de exclamaciones melancólicas,
una almohada que acompaña mis lamentos.
mis sueños de sol no resplandecen en las sombras,
mis manos frías en esta distancia... Es mi tumba.
Morí...
Sin pretender que no me quisieras.
El final, el crepúsculo, la hora oscurecida, el día que no estoy.
Camino perdido que me amparas,
indeseada penumbra que me aprietas.
Cementerio de mi alma enamorada,
ansia de tus caricias y mis brazos,
víctima del amor en tu boca que me tenía vivo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

